principios de lucidez

me disfrazo de persona acogida por una persona.

reniego de todas las manías que me hacen depender de estos tira y afloja tan absurdos, tan extraños.

Me sumerjo en la sombra del ayer para perforar la huida. 

Tengo la cabeza desbordada de recuerdos que me construyen en emociones. Me agitan como un refresco movido. Desconozco donde termina el ayer, empieza el ahora, se inventa el mañana. Se llena todo de gas.

Luciérnagas , visiones, obsesiones, pensamientos rutinarios me consumen. En ir y venir de feedbacks insolventes donde me pienso a crecer y me pierdo. En un puño cerrado, una mano intentando captar el aire del último pulmón que la contuvo, que redujo su estabilidad a carne de gallina. Una sola mano que no alcanza a saber qué agarra cuando no agarra nada en la expresión máxima de su fuerza.

Salpico estas sillas vacías con el contenido de mi esófago plagado de vainilla. Estoy agitada como un refresco movido. Mancho esta oscuridad de luciérnagas, salgo de la caverna, encuentro la certeza que he encontrado la fuerza…

de expandir los tendones en el horizonte

hacer equilibrios sin exceder resistencia

y llego al abismo- en perpetuo funambulismo

                                 –en perpetua caída-

en el interior de tus párpados 

yacen los precipicios donde caigo.

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“rip”tiliana y otras saurias.

Me torno reptil y configuro la identidad en camuflaje. Pasar desapercibida, ajena, traspasada.  ¿Será posible en este estado?

A veces no discierno. Entonces soy Neptuno – planeta gaseoso-. Todo cae al abismo.

-Como si no hubiese abismo entre-s pieles que se rozan.

Como si no hubiese caída en picado sin salir del confort.

Como si no hubiese miedo al rechazo aun después del no.

Como si no hubiese. Cómo.

Busco evadir la palabra. Evitar la explicación. Busco quedarme en el punto. En el lunar. En el trazo rumiante del gotear del roce.

Buscar no es solución. Buscar es rondar el precipicio para caer en otro precipicio que te retorna al principio. Buscar-nos es la solución.

Mi boca es un tubo de escape de dióxido punzante. Me avergüenza no vomitar flores. Me avergüenza contaminar el ozono con esta falta de lucidez- Ahora. Occidental. Ingenua. Infantil IN! –tento no ser dura. Pero esto es Pedrada y crezco estropeada, me tiro en la cama y me dejo llevar por mi tendencia narcótica y asumo. Asumo…

Envuelta en queratina danzo en el subcosciente. Desprovista de raíz, incendio la mina y bailo en las llamas. Bailo en las ganas. Bailo en la cima de mi cadáver de ayer. Bailo en la cima de mi cadáver de ayer. He mudado de piel y estos restos comidos por los insectos, son el postre. Mi alimento.

Mi piel se describe inorgánica, con tendencia áspera…

Decreciente

Me descubro desmejorada, con manchas en la cara…

Intento ajustar

mi cambio de portabilidad

de la felicidad a la infelicidad

fluctúo como la niña en el tobogán

Me arrastro ininterrumpida

desde abajo a lo más alto

y vuelta a empezar.

En esta insondable espiral me desparramo,

y sin razón nos encontramos

mirando para otro lado,

con la verdad delante dando espasmos.

modulados, dosificados, debidamente calculados,

equilibrados y detectados por los manuales matemáticos.

Perecemos por parecer

Olvidamos por recordar

Renunciamos por atesorar

En la fuga la existencia se figura

En la jaula el jilguero se cierra

pero sus vuelos perduran.

Tú y yo, somos una insignificancia – desesperada-

rebosante de misterio.

Aún ignoramos si el grito permanece en el bosque,

si un día vendrán a buscarnos las voces

para invadir los reflejos de nuestro hambre

Para que no quede nada

Para reinventar la VIDA

Para que la vida viva su fin en eternidad y por fin viva.

Estoy desmejorada, con manchas en la cara,

La Luna me hace un guiño.

Pasea por las calles. Escribe el nombre del amor y le prende fuego.

Recita palabras del evangelio y se duerme abrazada a una copa de vino.

Hoy la Luna piensa que es Jesucristo.

Hoy la Luna tropieza con nosotres y susurra

que no existe el castigo, que no existe el castigo

que no existe el castigo, que no existe el castigo.

Lado activo del infinito

necesito arrancarme las córneas para ver más allá 

Lanzar la visión al lado activo del infinito.

No quiero caer en el recuento de fatigas sin remedio:

Las edades más usadas, máscaras rudimentarias que decoloran

las ganas de evolucionar.

Voy a recobrar energías, creo recordar dónde las dejé guardadas.

Intento no confundirlas con falsas proezas autodiagnosticadas:

No soy una loca, no estoy abandonada.

Puedo recobrar el aliento y citar de memoria 

la lista de las últimas ideas feministas 

que me sacaron del agujero. 

Puedo hinchar el pecho de líquenes, musgos, helechos, mesetas, tundras, desiertos.

De tantos paisajes salvajes dónde sé que me recupero. 

Venga, voy, voy, voy, arriba, arriba, y de pronto, no puedo. 

Me atasco en el pero. 

Necesito, preciso, a cada rato, como una enfermedad.

Necesito, preciso, de manera tan absurda que no me lo creo.

Desbordo en escasez este lleno, desbordo en escasez esta multitud de tú….

estás, eres, tú en grande y a voces, en silencio , en vacío paralelo. 

Escasez. Bruma en desarraigo . Manto de norias y ferias chocando en el estómago . Incendio en la memoria que rodea las ideas y el humo sale por las orejas.

Falta, privación, omisión, defecto. Pinchos atravesando la garganta por donde sale el aire, el ansia, la calma.

Y ahora tengo que salir de la cama. poner buena cara. vomitar una alfombra roja de dulzura a las miradas.

Cuando quiero arrancarme la piel y arrojarla a esta verja metalizada, columpiarme hasta caer rendida. Amontonar mis huesos en los bajo y asumir que son comunes. Asumir que son comunes. Comunes. Comunes.

Como una fila de hormigas, como una nube en dispersión ,como un límite que nunca llega a su frontera. 

Agamia

Soy la sinrazón que cada día muestra el terror que ocultas. El designio indeseable que todos tenemos. Hay veces que quiero materializar algo bueno.No me refiero a juicios, sino simplemente no ser amenazada por un destino natural; como que cierres la caja y nos quedemos dentro.

Con tu identidad retumbando en un espacio minúsculo y yo convencida que lo mejor está fuera.

histeria universal

Envidio los años 20, los años 70, los 80.

Envidio lo pasado, El ahora me parece esquivo, inexistente,

un extracto sin interés de un libro gordísimo. Me siento incapaz de abarcarlo.

No comprendo su potencial. Solo puedo observarlo, quizá pueda alcanzarlo, abrirlo, una página al azar. Está en blanco.

Lo intento de nuevo. Otra página. Una ilustración hiperrealista donde aparezco abriendo el libro. Cierro el libro. Lo dejo sobre la mesa y decido escribir:

Érase una vez una persona que decidió abrir en canal la opacidad del entendimiento.

Para arrepentirse al instante al apreciar, que la raíz del entendimiento es no tener la menor idea.

Se apoyan en la mesa las señoras para ver el televisor.

Para sintonizar sus almas con la inexistencia.

Se arrodillan a rezar, se estiran hacia la estantería,

disuelven su reflejo en el cocido.

Se desintegran en sus hijos que felices las digieren,

felices las consumen, en desgarre, en escape

en amplitud, convencidas.

Inundan las bolsas de medicamentos,

descosen soledad en gránulos

y elaboran un vestuario de ganchillo

y vistosa melancolía.

Ahora que lo digo me deshago,

perpendicular al infierno, me deshago.

A toda prisa, por las calles,

como quien se pierde a sí misma en la hora en punto.

Me deshago.

Quiero bajar al mundo donde las mesas se apoyan en las señoras.

El televisor parpadea ante su existencia,

las estanterías se agachan para su sustento.

Se integran con los hijos que las completan,

aire y nudos. Erguidas en lo pequeño,

desertizan la selva para unirse solemnes a varillas ciegas.

Nunca callo para hacerme oblicua al paraiso.

Me configuro, como nadie se ubica en nadie,

en la media luna, entre horas. —–   Me elaboro.