Cuánto me asusta cuantificar

Onceavo nombre del décimo cuerpo del perezoso radio de la circunferencia que no habito.

Los ciclos me huyen. Me perturbo incómoda en una vida que sucede en cuadrados.

Lineas rectas que caen, se establecen y suben de forma impenetrable. Ajena a cuestiones.

¡Cuánto me gustaría una vida de por qués! Deslizados en tobogán de ligera pendiente.

Los cuadrados me sumergen en proféticos escalones de 90 grados.

Me fastidia ser traducida por Pitágoras.

Me fastidia oscilar entre lo perpendicular, sin llegar a conocer el punto de fricción que me permita vacilar.

Quizá no sea una mujer poligonal.

Es posible que mis vísceras tengan otras motivaciones. Extraviadas. Cuánticas.

De múltiples soluciones, fehacientemente incorrectas, inútiles, proclives a no ser aplicadas

en ninguna otra existencia.

Es posible que las medidas no me alcancen.

Es posible que la nada me desconozca.

Es posible que en las grietas de mi piel excaves abismos y su falta de continencia

me haga desaparecer.

Para ti. En algún lugar donde fui tú. En tu reloj. A las 3 en punto.

La hipotenusa no será tan importante.

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