Cortejo frívolo.

Me siento un obispo cuando me besan la mano.

Un obispo con una mierda cilíndrica por cerebro.

Perdone por ser mal hablada,

me eduqué en los mejores colegios

y estoy estimulada por las mejores drogas.

Sé perfectamente cuando eructar incongruencias,

expandir desatinos subidos de tono

que turben al más extraviado pirata.

Educación impecable para empapelar

habitaciones destinadas al sexo sin condón

y a la fuga desinteresada de vapores de tabaco.

-bien, preferiblemente, opio-

Mi frivolidad se estampa

en la decoración de tu camisa.

Mi frivolidad en el acento

de tus palabras

que no sé qué significan.

Asiento de ti, disiento

de tus calzoncillos de pellizco

-pero no digo nada-

No quiero dormir sola

con otra persona

mas en la vida.

Agoto las reservar conversacionales

del planeta Tierra antes que bajarte

la bragueta.

Y cuando lo hago,

algo se atraganta,

¿la cena de anoche,

erupción a destiempo?

En realidad me gusta tu hermana.

Me embadurno de fantasías

maceradas de fugas toxicómanas

y sienes incestuosas.

Algo más de lo que colorear el diván.

¿acupuntura o psicoanálisis?

Si no me posee el demonio no lo hagas tú.

Tengo cruces en los pezones y 30 papeles en el bolso.

Puedo encarnar a la persona que quiera.

Anuncios

periplos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s