ETIMOLOGÍA DEL ABANDONO (PODER)

¿Existe razón para abandonarse, existe otra solución? ¿Existen otros precoces designios que la trinidad o el éxito fortuito de las vacunas o la cirugía bucofacial?

Es preciso atender a lo ilegible para entender lo básico.  Repeler lo eterno y abordar, inconsecuente, decenas de millones de años de rugosidad indecente. El pliegue del abismo, el que guardo en la frente. Prematuras ideas sin conexión que se retuercen. Intento articular una acción y sucumbo a la posición fetal. Insignia deficiente, mis intereses por la salvación se sumergen, con los restos de comida digerida en el retrete.

Recuento, uno a uno, los traumas promovidos por la tele. El precio que no llego, la dieta que abandono, el plan de pensiones y el fulgor hipotecario. Desvisto, uno a uno, las parcas facciones que me definen como especie. Piel latente, vísceras que parlotean, como termitas en la madera, van moviendo en vasos sanguíneos impulsos y reminiscencias, lo que espero de esperar en esta espera. Claudicar de lo importante y simular que estoy repleta. Claudicar de lo importante y simular que no me doy cuenta. Claudicar de piel, vísceras y sangre. Derribar comprensiones, juicios, coherencias. Pacer en Paz, doblemente, reinstalada y redundante. Descansar en el silencio de la memoria. Rumiar nada desajustada. Fundirme con el suspense detenido. Las despedidas que no buscan destino. Las irreparables.

-Amanece como si ayer nunca hubiese existido. El día no marca diferencia. Nos encontramos en la misma situación. Me saludas. Ignoro qué es el saludo, qué es el otro más que dice. Ignoro que estoy ignorando y expando elixir de cada cosa en sí, en sí y tanto que. Que no existe más qué.

Abandonarse.

CP (colegio público o cuando pienso)

el problema es cuando pienso

me duele el pico saliente del pantalón

el hilo roto de la gomilla del pelo

la pelusa impropia que pegada a la boca

hace que muerda la lengua y escupa es-culpa

Hoy podría estar corriendo con las bombas del cielo

debería revolver la blandura del asiento y pisar algún cerebro

o tacharme simplemente por juzgar al vecino desde el punto inconsciente

del cursor del ratón de mi ordenador.

Así es el día: Las horas se deslizan en una cifra blanca que enternece la pantalla