desierto irracional

Entre tanto los enigmas se plantean

dejar de trabajar.

Kilómetros de soledad dibujan

saludos sin billete de vuelta,

miradas sin puerto

y consecuencias perecidas

en una mueca. -estúpida siempre para una-

quien no ha reinventado el insulto

en el repaso semanal de acciones equivocadas.

El perfeccionismo, fruto de la mas tierna infancia,

de las neuronas espejo y el interés

de encajar

en lo inexistente.

Esta sensibilidad transexuada

de perfil permeable, cuestiona

¿Qué ser por ser?

¿El brillo irresistible del infinito?

¿O el refugio mental para aprender a dormir

sin hacer pie en el mañana?

Cedo al rugido cubierto de espanto

que estrictamente me define.

Me preocupo por rezar los canales adecuados.

Clikear las teclas desordenadas que conllevan

el festín virtual de lo nunca celebrado.

Marco mi cara en tu pantalla.

Busco que me busques

y la verdad me rechaza.

En el centro de mi frente binaria

una pequeña inquietud.

La más pequeña.

-de 7 hermanos-

Cada día me enfrento

al vuelo artificial

que disfrazado de niña muerta

invita a una jubilación anticipada,

con el piso perfecto en su placenta

y el feto en su ataúd.

¿Quién caerá primero?

¿El suelo o el sueño?

Yo no lo entiendo,

ni lo atiendo.

Jamás me enseñaron

quién inventó el calendario,

las horas de 60 minutos

¿son un hecho contrastable?

Si la Tierra da vueltas

¿por qué no voy a poder voltear

este tufo cotidiano

de verdades intransigentes?
Me es inevitable,

No comparar, sumar,

emparejar, asociar.

Como si mi capacidad mental

se redujera

a dos ideas

que buscan

contraste.

Dios es mi padre.

Pero en mi caso,

solo hablo de la carne.

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juego absurdo

Anhelos rebozados envueltos de escabeche,

permanecen empapados de soledad traficante.

Pestillos de grandeza a este miedo a ser calada

más de la cuenta.

Por apuro y turbulencia

no me presento por mi nombre

dejo la verdad al vuelo

que estalle el nervio inquieto.

Dividida esta risa

raspa sus raíces en la pared

que forma frontera y recalca

ausencia ¿y ahora qué?

.                                                       .

.                  .                                     .

.                                                     .                 .

.

Las huellas de tus lunares

se confunden con disparos

que riegan mi piel como berenjena

espachurrada en el caos.

Uso tus medias de corbata

y me camuflo en sus rejillas

para confesarme: Ave María Putísima

trabamente

estar viva es reafirmar lo absurdo

lo que busco está delante (jamás lo veré)

lo que huyo es lo que más me define

lo que niego es lo que necesito

si no escucho es porque debo oirlo

lo más esencial que se pueda decir se queda en silencio.

Intentaré no chocar contra las paredes

por comprobar si puedo rebotar o traspasar las cosas.

porque son ellas las que me traspasan

y aunque me piense en movimiento

estoy quieta

amortizando el esfuerzo de pensar en moverme.

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