Cuánto me asusta cuantificar

Onceavo nombre del décimo cuerpo del perezoso radio de la circunferencia que no habito.

Los ciclos me huyen. Me perturbo incómoda en una vida que sucede en cuadrados.

Lineas rectas que caen, se establecen y suben de forma impenetrable. Ajena a cuestiones.

¡Cuánto me gustaría una vida de por qués! Deslizados en tobogán de ligera pendiente.

Los cuadrados me sumergen en proféticos escalones de 90 grados.

Me fastidia ser traducida por Pitágoras.

Me fastidia oscilar entre lo perpendicular, sin llegar a conocer el punto de fricción que me permita vacilar.

Quizá no sea una mujer poligonal.

Es posible que mis vísceras tengan otras motivaciones. Extraviadas. Cuánticas.

De múltiples soluciones, fehacientemente incorrectas, inútiles, proclives a no ser aplicadas

en ninguna otra existencia.

Es posible que las medidas no me alcancen.

Es posible que la nada me desconozca.

Es posible que en las grietas de mi piel excaves abismos y su falta de continencia

me haga desaparecer.

Para ti. En algún lugar donde fui tú. En tu reloj. A las 3 en punto.

La hipotenusa no será tan importante.

Trigo limpio

Fue así como supe que no eras trigo limpio sino lecitina de soja concentrada. No! Debo! Por indecisión indebida de contabilidad y finanzas.
No! debo! Deber! creer las tendencias postmodernas, no debo! Haber! creer las tendencias postmodernas.
Me repito el mantra mientras veo pasar, los osos, las scarlet johanson y los bebés católicos con la cara de jeni lopez tatuada.
me bebo todo el bebé a bobadas.
menos mal que asistí a los grupos de auto-ayuda frente al espejo alargándome el rímel hasta Gibraltar. Fue así como aprendí la canción de Ana Belén que nos define.
Observo que mi heroína también se drogaba por frustración, vivía al tope de la excitación, se prestaba al fracaso como sombra rupestre y pienso “no voy por mal camino”. He llegado hasta aquí con una bolsa de plástico invadida de mosquitos muertos y te puedo asegurar, que en este párrafo la metáfora más lamentable soy yo.
Y estoy chispeando del yoismo los lamentos los eructos variopintos de las neuras. No es un valium letrado, ni un grito a la depresión, no son los huecos de mis dientes promesas del Che Guevara y si lo fueran ¿qué importa?
3 consonantes, 2 vocales y un estallido que puede cambiar el mudo, he dicho mundo… Pero esto no va de eso.