Trigo limpio

Fue así como supe que no eras trigo limpio sino lecitina de soja concentrada. No! Debo! Por indecisión indebida de contabilidad y finanzas.
No! debo! Deber! creer las tendencias postmodernas, no debo! Haber! creer las tendencias postmodernas.
Me repito el mantra mientras veo pasar, los osos, las scarlet johanson y los bebés católicos con la cara de jeni lopez tatuada.
me bebo todo el bebé a bobadas.
menos mal que asistí a los grupos de auto-ayuda frente al espejo alargándome el rímel hasta Gibraltar. Fue así como aprendí la canción de Ana Belén que nos define.
Observo que mi heroína también se drogaba por frustración, vivía al tope de la excitación, se prestaba al fracaso como sombra rupestre y pienso “no voy por mal camino”. He llegado hasta aquí con una bolsa de plástico invadida de mosquitos muertos y te puedo asegurar, que en este párrafo la metáfora más lamentable soy yo.
Y estoy chispeando del yoismo los lamentos los eructos variopintos de las neuras. No es un valium letrado, ni un grito a la depresión, no son los huecos de mis dientes promesas del Che Guevara y si lo fueran ¿qué importa?
3 consonantes, 2 vocales y un estallido que puede cambiar el mudo, he dicho mundo… Pero esto no va de eso.